Un señor que acaba de someterse a una operación a vida o muerte sale poco a poco del brumoso sueño provocado por la anestesia. Su vista, borrosa, consigue centrarse sobre un individuo que le está observando atentamente. El paciente, con grandes esfuerzos consigue articular unas palabras:
-¿Cómo ha ido la operación, doctor?
El otro hombre, agitando la cabeza, responde.
- Qué doctor... si soy San Pedro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario